La deuda buena no te hace rico: lo que Kiyosaki no te explicó

Millones de latinoamericanos han aplicado esta frase y han terminado en quiebra. El problema no es la deuda. Es el costo de esa deuda.

“La deuda buena te hace rico.” Robert Kiyosaki popularizó esta idea y cambió la forma en que millones de personas piensan sobre el dinero. El problema es que muchos la aplicaron sin entender el contexto en el que funciona, y terminaron peor de lo que estaban.

Kiyosaki no tiene la culpa. El problema está en cómo se aplica la frase.

¿Cuándo sí funciona la deuda para invertir?

Para entenderlo, hay que mirar el mercado donde nació la idea: Estados Unidos.

Allí, una hipoteca puede estar alrededor del 5% o 6% anual. Y una propiedad bien escogida genera una renta de entre el 6% y el 7% del valor invertido al año.

La matemática es simple: si tu deuda cuesta el 5% y tu activo te genera el 7%, después de pagar el crédito te sobra dinero cada mes. La propiedad se paga sola y además te genera flujo de caja para seguir invirtiendo. Así es como funciona el modelo de Kiyosaki.

El problema en Latinoamérica

En la mayoría de países latinoamericanos, esas condiciones no existen. Y ahí es donde la frase se convierte en una trampa.

En Colombia, por ejemplo, una hipoteca ronda el 13% anual. Y una propiedad, en el mejor de los casos, genera una renta del 5% al año. Hay algunas que llegan al 6%, pero son muy pocas.

Hagamos la matemática: tienes un activo que te genera el 5% y una deuda que te cuesta el 13%. Cada año estás en menos 8%. No te sobra dinero — tienes que sacar dinero de tu propio bolsillo solo para cubrir los intereses, sin haber abonado nada al capital.

En la práctica, esto significa que el banco se queda con el 100% de la renta de tu propiedad y, además, tú le tienes que entregar un 8% adicional cada año.

¿Y la valorización?

Es el argumento que más se usa para justificar esta inversión. Pero hay que mirarlo con cuidado.

Si la propiedad se valoriza un 10% en el año, pero tú le entregaste al banco un 8% en intereses, tu ganancia real es del 2%. Y cuando vayas a vender y quieras materializar esa valorización, aparece un socio oculto — la DIAN, o la administración de impuestos de tu país — que te va a cobrar impuestos sobre la ganancia ocasional.

Al final, lo que parecía una gran inversión puede terminar siendo un negocio muy poco rentable.

La frase correcta no es “la deuda buena te hace rico”

La frase correcta es: la deuda barata te hace rico.

La clave no está en endeudarse para invertir. La clave está en el costo de esa deuda. Cuando el costo de la deuda es menor que la rentabilidad del activo, el modelo funciona. Cuando no, el banco es el que se hace rico, no tú.


¿Cuándo sí tiene sentido endeudarse para invertir en Colombia?

Si tienes acceso a créditos con tasas bajas — a través de fondos de empleados, de tu empresa, de un banco donde trabajas o de una entidad pública — y esa tasa está por debajo de la rentabilidad que te genera el activo, entonces sí puede funcionar.

Con una deuda al 4% o al 5%, una propiedad que renta el 5% o el 6% puede pagar el crédito y dejarte algo de flujo de caja cada mes. Con el tiempo, vas capitalizando, el banco va saliendo de la ecuación y te vas quedando con el 100% de la propiedad.

Así es como realmente se construye riqueza con deuda.

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