Deja de salir a comer hamburguesa con tu pareja una vez al mes y ahórrate 62 millones y 7 años en tu crédito hipotecario

Un pequeño abono mensual puede cambiar por completo el rumbo de tu deuda. Te explicamos cómo.

¿Y si te dijéramos que con $150.000 pesos al mes ( lo que cuesta salir a comer una hamburguesa con tu pareja ) puedes ahorrarte 62 millones de pesos en intereses y terminar de pagar tu casa casi 7 años antes?

No es magia. Es el poder de la constancia aplicado a tus finanzas.

Tu derecho que no puedes dejar de conocer

Antes de hablar de números, hay algo que debes saber: tienes el derecho legal de hacer abonos a capital en cualquier momento y por el monto que quieras.

La Ley 1555 de 2012 lo dice claramente. El banco no puede negarse a recibir tu abono, no puede penalizarte por hacerlo, y no puede exigirte un monto mínimo. Si en algún momento te dicen lo contrario, ya sabes que eso va en contra de la ley y de tus derechos como consumidor financiero.

Un crédito de 100 millones: lo que realmente terminas pagando

Imagina que tienes un crédito hipotecario de $100 millones de pesos a 20 años, con una tasa del 1% mensual (equivalente al 12,68% efectivo anual). Si lo pagas mes a mes sin hacer nada extra, al final habrás pagado casi el triple de lo que te prestaron: más de $164 millones solo en intereses.

Eso es lo que cuesta financiar una vivienda sin una estrategia. Y la buena noticia es que no necesitas ganar más ni hacer grandes sacrificios para cambiar ese resultado.

El milagro de los $150.000 mensuales

Desde el primer mes que tienes tu crédito, decides hacer un abono extra a capital de $150.000 pesos. Solo eso. Todos los meses, sin falta.

El resultado es sorprendente: tu crédito, que iba a durar 20 años, se reduce a poco más de 13 años. Y en lugar de pagar $164 millones en intereses, pagas aproximadamente $102 millones. Te ahorras $62 millones de pesos.

¿Por qué funciona así? Porque cada peso que abonas a capital hoy reduce el saldo sobre el que el banco calcula los intereses del mes siguiente. Ese efecto, repetido mes a mes durante años, se acumula de una manera que parece increíble pero es pura matemática.

¿Y si mejor ahorro y hago un abono grande una vez al año?

Es la alternativa más común: en lugar de abonar $150.000 cada mes, ahorras ese dinero durante un año y haces un único abono de $1.800.000 cada diciembre.

El monto total que abonaste es exactamente el mismo. Pero el resultado es diferente: te ahorras aproximadamente $59 millones en lugar de $62 millones, y el crédito dura unos meses más.

La diferencia parece pequeña, pero son más de $3 millones de pesos que se quedan en tu bolsillo solo por elegir abonar mes a mes en lugar de esperar. Y eso sin hacer ningún esfuerzo adicional.

La razón es simple: cuando abonamos todos los meses, cada abono empieza a reducir los intereses desde ese mismo mes. Cuando esperamos un año, el banco sigue calculando intereses sobre el saldo completo durante esos 12 meses.

El poder de la constancia

No se trata de cuánto tienes. Se trata de cuándo empiezas y qué tan constante eres.

$150.000 al mes no cambia tu vida hoy. Pero aplicados durante 13 años a un crédito hipotecario, te regalan casi 7 años de libertad financiera y 62 millones de pesos que puedes usar para invertir, para una segunda propiedad, o simplemente para vivir con más tranquilidad.

Empieza con lo que tengas. Si puedes abonar más, mejor. Pero no esperes a tener una suma grande para empezar.

Una consideración importante antes de abonar

Hacer abonos a capital no siempre es la mejor decisión. Si tu crédito tiene una tasa de interés baja y en ese momento el mercado está ofreciendo tasas de inversión más altas (por ejemplo, en CDT ) puede ser más inteligente invertir ese dinero extra que abonarlo al crédito.

La clave es comparar: si lo que te paga una inversión segura es mayor que lo que te cuesta tu crédito, invierte. Si no, abona.

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